¿Y ahora… por qué razón despierto bajo el pensamiento de un hogar, aquí en el frío estrellado sobre la montaña que todavía duerme? ¿Acaso la orfandad, el nido y la cima habrán de absolver mis inocultables deficiencias, mi vida corriente, la falta de amigos, los jefes turbios, las políticas falsarias, el cáncer del odio y la muerte en el globo, cualquier atemorizante prohibición?¿Acaso …a todo ello no habrá que ponerlo en la mira..? y por enésima vez observarlo. E imaginar de qué manera inmovilizó a los príncipes perversos de la contienda y el desacuerdo…, cómo en un acto de prestidigitación mágica disolvemos la ficción de la ganancia. Y desde siempre, con una carcajada en el cielo, ponerme a criar el gozo de esta savia creativa que uno ama…
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